Inicia Circuito 2026 de Enéada: El origen del sol y la danza

El Origen del Sol y la Danza

Antes de que existiera la luz, antes del cielo, de la tierra y del movimiento, todo era Nun: una vastedad oscura e infinita. Desde ese silencio primordial nace “Enéada: El origen del sol y la danza”, una obra dancística creada y dirigida por Pao Espinoza Loor, directora de Matahari Dance Studio, escuela especializada en danzas árabes y fusiones gitanas de Sangolquí, Ecuador.

Una obra dancística de Matahari Dance Studio sobre la creación, la memoria y la transformación

La obra propone un viaje escénico inspirado en la cosmogonía heliopolitana del Antiguo Egipto, basada en una investigación documental hecha por la directora para poder ser reinterpretada a través de la danza árabe contemporánea, fusiones egipcias, elementos simbólicos, música atmosférica, velos, alas, luces y cuerpos en movimiento. Más que narrar un mito, la puesta en escena invita al público a sentir el nacimiento del mundo como una experiencia sensible: el caos, el primer soplo de vida, la separación, la semilla, la memoria, la noche y el cambio.

Estrenada en septiembre de 2025, Enéada inicia su circuito 2026 con una función de carácter solidario, en la que el arte se convierte también en una forma concreta de ayuda social. La entrada consiste en la donación de mínimo un cuaderno nuevo cosido, destinado a niñas y niños en condición de extrema pobreza que serán distribuidos en alianza estratégica con la organización solidaria de los Clowns Hospitalarios, liderados por la Doctora Caramelo y con el apoyo del Instituto Tecnológico San Antonio en la facilitación del Auditorio Carlo Magno y ayuda logística, a quienes agradecemos profundamente haberse unido a este esfuerzo social y cultural.

Una obra sobre el origen del mundo danzada por mujeres

En esta propuesta, Matahari Dance Studio reúne a un elenco intergeneracional de bailarinas estudiantes que, desde distintas edades y trayectorias, encarnan fuerzas creadoras del universo egipcio. La obra no se plantea como una reconstrucción arqueológica, sino como una lectura escénica y poética de la creación desde la visión de la directora.

Cada escena representa una fuerza simbólica: el agua primordial, el sol naciente, el aire, la humedad, la tierra, el cielo, la semilla, la memoria, el umbral y el impulso que transforma. Así, el cuerpo se convierte en lenguaje y la danza en una forma de contar aquello que antecede a la palabra: el deseo de existir.

Recorrido por la obra

1. Del caos al primer soplo de vida

La obra inicia en la oscuridad. Antes de la luz, todo es Nun, las aguas primordiales. La escena introduce la idea central de la obra: antes de todo origen hay silencio, espera y posibilidad. La danza emerge entonces como primera vibración del mundo.

2. Nacimiento de Atum-Ra

Desde la vastedad de Nun surge Atum-Ra, principio solar y fuerza creadora. La escena se ilumina con tonos cálidos y aparecen las niñas del sol, que representan las primeras chispas de vida. La montaña escénica formada por alas abre paso al nacimiento del sol y al primer impulso vital.

En este momento, la obra expresa el tránsito del caos hacia la manifestación. La luz ya no es solo iluminación escénica: es presencia, inicio y conciencia.

3. Shu y Tefnut: aliento y humedad

Luego aparece la dualidad creadora de Shu y Tefnut. Shu representa el aliento que separa; Tefnut, la humedad que condensa. Ambas fuerzas dan origen al equilibrio necesario para que el mundo tome forma.

En escena, los velos y abanicos de seda construyen una atmósfera de aire, agua y movimiento continuo. La danza se vuelve respiración: expansión, ondulación, separación y encuentro.

4. Geb y Nut: tierra y cielo

La cuarta escena presenta a Geb y Nut, tierra y cielo. Sus cuerpos simbolizan dos dimensiones fundamentales de la existencia: el suelo que sostiene y el cielo que protege.

Su separación permite que el mundo exista como espacio habitable. En términos escénicos, este acto marca un punto de ordenamiento: el universo ya no es una masa indiferenciada, sino un territorio donde cada fuerza ocupa un lugar.

5. Osiris: semilla

Con Osiris, la obra introduce la idea de la vida como semilla. Osiris se tiende sobre el mundo y la tierra lo reconoce como principio fértil. La escena incorpora canastas y referencias al trigo, al agua y al despertar.

Aquí la danza conecta la creación cósmica con la vida cotidiana: sembrar, cuidar, esperar, renacer. Osiris aparece como una presencia vinculada al ciclo vital, a la continuidad y a la memoria de la tierra.

– Receso –

La obra contempla un receso de aproximadamente 10 minutos antes de iniciar la segunda parte del recorrido escénico.

6. Isis: memoria y renacer

La segunda parte abre con Isis, figura de memoria, magia, maternidad y restauración. En la obra, Isis danza como quien invoca, recuerda y devuelve el alma al cuerpo.

Las alas de Isis construyen una imagen visual de amplitud y protección. La escena propone una lectura profundamente sensible: renacer no significa volver al punto inicial, sino recomponer lo perdido desde la memoria, el amor y la fuerza interior.

7. Neftis: el umbral silencioso

Después de Isis aparece Neftis, la noche que no asusta, el umbral que no juzga. La escena se construye con velas artificiales y una atmósfera íntima, cálida y contemplativa.

Neftis representa el acompañamiento silencioso, esa presencia que sostiene sin imponerse. En la obra, su energía no es la del espectáculo estridente, sino la de la penumbra que cuida, guía y permite cruzar hacia otro estado.

Un dato importante de este acto es que la coreografía tiene como base un tutorial de la página bellydancer.online de la artista Matahari (maestra Malú Espinoza).

8. Set: el impulso del cambio

La última escena está dedicada a Set, fuerza que interrumpe, desafía y obliga a comenzar de nuevo. Set no aparece únicamente como ruptura, sino como impulso transformador.

Su presencia abre paso a la fusión final, donde todas las bailarinas confluyen en escena. La obra culmina con una energía colectiva: después del caos, la luz, el orden, la memoria y la noche, aparece el cambio como condición inevitable de toda vida.

Elenco

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Dirección general: Pao Espinoza Loor

Escuela: Matahari Dance Studio

Estilo: Danza árabe contemporánea, fusiones egipcias y elementos escénicos simbólicos.

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Participan bailarinas estudiantes de Matahari Dance Studio:

Daniela Burgos

Glenda Semanate

Montse Gallardo

Gabriela Piguilli

Ana Castro

Neiby Silva

Samanta De la Torre

Allison Alemán

Cristina Pachacama

Ana Pulla

Valentina Carvajal

Emilia Suquillo

Susana Sánchez

Carina Morales

Romina Llivichuzca

Valentina Gudiño

Victoria Gudiño

Paola Vargas

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Datos del evento

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Obra: Enéada: El origen del sol y la danza

Fecha: sábado 16 de mayo de 2026

Lugar: Auditorio Carlo Magno del Instituto Tecnológico San Antonio TESA

Dirección: Av. de los Shyris N32-111 y Eloy Alfaro, Quito

Apertura al público: 15h40

Inicio del evento: 16h00

Duración estimada de la obra: 40 a 50 minutos

Duración total del programa: aproximadamente 1 hora 10 minutos

Matahari Dance Studio: danza como transformación

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Matahari Dance Studio concibe la danza como una experiencia artística, formativa y humana. Su trabajo escénico busca crear espacios donde el cuerpo se convierta en lenguaje y donde el movimiento permita narrar historias, despertar sensibilidad y construir comunidad.

En Enéada: El origen del sol y la danza, las bailarinas no solo representan el nacimiento mítico del universo: también danzan la fuerza creativa de las mujeres, la memoria colectiva, la espiritualidad del cuerpo y la posibilidad de renacer a través del arte.